Antecedentes:
El señor Carrera tomó esta tradición como legado de su finado abuelito Adán Benjamín Carrera Esparza iniciador de la diablada, esta fiesta nació en la parroquia Marcos Espinel, en un caserío llamado Tunguipamba y estos dos lugares son los fundadores en esta tradición, una vez que falleció su abuelito, Edgar Carrera retoma este tema y a su vez investiga el como en surgió este baile, para lo cual indagó a personas de antaño (algunas ya fallecidas), se llega a la conclusión de que esta tradición es producto de un revanchismo entre los jóvenes del caserío de Tunguipamba que venían a enamorar a las mujeres de la parroquia Marcos Espinel, por lo que los muchachos de la parroquia celosos se escondían en lugares recónditos de una quebrada que dividía a los dos lugares, cuentan las personas mayores que ahí colocaban calabazas con velas encendidas en su interior y que al verlos a la distancia provocaban miedo. Esta es una versión, y la otra cuenta que esto nació en las haciendas, en las épocas de la colonia en la cual los gamonales o terratenientes bailaban con su gente y su familia, a su alrededor bailaban los demás trabajadores algunos de ellos se vestían de guarichas, otros se ponían cueros de zorrillos, venados y danzaban junto a los patrones. Pero según otras indagaciones el Padre Juan Velasco en sus libros revela que esta fiesta viene desde épocas de la colonia en la que nuestros indígenas netamente esclavos salían de las haciendas con permiso de los gamonales, terratenientes, y chapetones españoles quienes les daban del 1 al 6 de enero una especie de vacación después de trabajar arduamente por 5, 6 meses o años enteros en las mitas, obrajes y batanes. En ese tiempo de vacaciones tenían la oportunidad de reencontrarse con sus familiares y bailaban llenos de regocijo y alegría, y al mismo tiempo se ponían esas mascaras “feas”, que no eran tan sofisticadas como las de ahora, solo eran de cartón pintadas, siempre tratando de impactar con la imagen diabólica. Esta mascara representaba el ego y revanchismo que tenían hacia los españoles en vista de que ellos nos vinieron a imponer la religión católica a cambio de atuendos, a cambio de evangelizarnos y es así como se da este baile lleno de alegría por el reencuentro con sus familiares, por empezar un nuevo año más y lleno de repugnancia, de odio de venganza contra la religión católica. Según indagaciones realizadas por Edgar Carrera esta fiesta se ha venido desarrollando cerca de un siglo.
Dónde se realiza:
Tungurahua, Píllaro
Organización de la fiesta:
De acuerdo con Lafrance donde mejor se nota esta confrontación ritual del bien contra el mal es en la Diablada que resulta ser una danza ritual parandina en la que se produce una lucha entre los espíritus malignos y los celestiales. La diablada surgió como una expresión particular del sector indígena, reclamando el respeto a sus derechos y libertad, éstos cada año nuevo tenían la facultad de hacer una fiesta de acuerdo a sus costumbres en la cual ni los hacendados, ni los sacerdotes católicos podían interferir., para la ocasión se disfrazaban de diablos con el fin de burlar y ridiculizar a la autoridad. Una forma de generar resistencia frente a la cultura dominante fue asumir el personaje de diablo, como una forma de ironizar las creencias de los colonizadores. Pedro Reino de acuerdo con unos documentos históricos hallados, da cuenta del levantamiento indígena en Pelileo en 1768 justo en la celebración del Corpus Christi, los indígenas fueron convocados y se les pedía que fueran de diablos o matachines. Este levantamiento hay que leerlo dentro del marco de insurrecciones de la época, a raíz del endurecimiento de la ley de estancos y de aduanas que exigía el pago de impuestos por el aguardiente, por la miel, por el tabaco, la sal, el aceite y demás víveres. Esto implicó el derramamiento de mucha sangre en este tiempo. Evidencia de la presencia de diablos grandes y pequeños durante años se registra en distintas fiestas celebradas a nivel nacional como la de San Juan en Otavalo, en la fiesta de San Juan Evangelista en Chambo, en las vísperas del día de Corpus en Machachi, en las fiesta de San Juan y San Pedro en Tabacundo así como también en Chimborazo en las festividades de Tapi y Licán , en Colta, en las celebraciones del Corpus, en Tungurahua y Chimborazo, en la Virgen del Rocío en Biblián y de la Nube en Azogues, con ocasión del día del Señor de la Salud en Bolívar en la parroquia Santiago. Hasta 1930 el diablo asoma pública y masivamente por las calles del pueblo de Píllaro. (Cuvi, 2002: 29) Para la década del ochenta, bajaban a la plaza principal sesenta diablos, con sus guarichas, capariches, boxeadores y chorizos o payasos, pasando a un segundo plano los bailarienes en línea. A las partidas tradicionales de diablos de Tunguipamba se adhirieron ocasionalmente los grupos de Chacata, Chochaló, La Quinta, Robalinopamba y Huaynacuri. El aumento masivo de partidas de diablos es un fenómeno que no tiene más de doce años, el municipio de Píllaro ha emprendido acciones para que esta práctica se siga reproduciendo. En 1995 la festividad es difundida por el Diario El Heraldo. Acciones como “baile de los tradicionales disfraces de la cultura pillareña, es transmitido por el programa de La Televisión en 1996. En 1999, participan del tradicional desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores en Ambato, para lo cual se les pide que no lleven animales de ninguna clase, que no sean participes o propiciadores de actos de violencia y ya son 9 años de su participación. Con el tiempo el municipio brinda apoyo económico a varias partidas, incluso organiza una institucional. En la actualidad se presentan cerca de 1500 diablos y 100 bailarines en línea, es una tradición de gran convocatoria en la que no sólo participan las partidas rurales
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Fecha que se realiza:
1 al 6 de Ecero
Tipo de fiesta:
Social, Ritual
Personajes:
Los diablos con máscaras y trajes rojos bailan al ritmo de la banda de pueblo.
Las guarichas pueden ser hombres y mujeres, son las que acompañan a los diablos en la festividad, ellas llevan una botella de licor para compartir. Los diablos alados, El capariche lleva su escoba y baila
Gastronomía típica:
La fiesta va acompañada de licor, además de los puestos de comida típica andina en los alrededores como el mote con chicharron, papas con cuy, entre otros.
Relación con algún santo:
Ninguna
(Comunidad Indígena)

Instituto Nacional de Patrimonio Cultural